EMPÉDOCLES DE AGRIGENTO, EL AUTOR DE LA “TEORÍA DE LOS CUATRO ELEMENTOS”

Fue filósofo, poeta, orador, ingeniero, científico, médico y político.

Por Alberto Seoane, exclusivo para El Siciliano.

Empédocles nace en Agrigento, Sicilia, aproximadamente en el año 495 a. C. Tenía una fuerte personalidad y además de filósofo fue místico, taumaturgo y médico, y también actuó como político. En su tiempo, Akragas (luego llamada Agrigento) era una próspera ciudad de 60.000 mil habitantes contando a los residentes y esclavos.

La tiranía y la democracia

Nació en el seno de una familia ilustre, y llegó a ser jefe de la facción democrática de su ciudad natal. Su fama como científico y médico/mago, unida a su posición social, le permitió ocupar importantes cargos en la vida pública. En la política se opuso a la oligarquía, defendiendo la democracia.

Cuando nació Empédocles gobernaba el tirano Terón (488-472 a.C.), que lleva la expansión de Agrigento hasta las costas tirrénicas de Sicilia con la toma de la ciudad de Hímera en el año 480 a.C. y la victoria frente a la armada cartaginesa de Amilcar; con él se inicia el periodo de potencia de la ciudad y se llevan a cabo las grandes obras públicas. Akragas creció rápidamente, convirtiéndose en una de las colonias de la Magna Grecia más ricas y famosas. Dicen las crónicas que el lujo que reinaba en esa ciudad era excesivo.

Terón murió el 472 a.C. y le sucedió su hijo Trasideo, que al contrario que el padre, fue odiado por los ciudadanos y fue derrocado un año después y comienza el régimen democrático del tiempo de Empédocles, quién  rechazó el puesto de tirano que le ofrecieron sus conciudadanos por haber colaborado activamente a liberarles de la oligarquía gobernante. Es el periodo de la eudaimonia o prosperidad económica de la ciudad, asegurada por las relaciones comerciales con Cartago y otras naciones. Ejercía tanto influjo en sus compatriotas, que éstos, siguiendo su consejo, abolieron el cuerpo legislativo llamado “Asamblea de los mil”, y dispusieron que el cargo de magistrado no durase más que tres años, a fin de que todos los ciudadanos pudiesen ejercerlo. El médico Acrón pidió al Senado un terreno para alzar un monumento a su padre, que había sobresalido en su profesión, y había sido uno de los mayores facultativos de su tiempo. Empédocles se opuso a esta demanda, como opuesta a la libertad que debía reinar en una república, y a la regla general de que nadie sobresaliese entre sus conciudadanos.

Empédocles era de un aspecto muy grave. Llevaba siempre en la cabeza una corona de laurel. Su presencia inspiraba mucho respeto. Hacía honor a su nombre, que en griego significa: “Firme en la gloria” o “Famoso por su fortaleza o gloria”.

Un día, la peste reinaba en Selinunte, una antigua ciudad griega del sur de Sicilia, en la actual provincia de Trapani, y hacía grandísimos estragos. Empédocles conoció que esta enfermedad provenía de la corrupción de las aguas de un río inmediato a aquella ciudad. Enseguida mandó abrir un canal, por el cual desaguaban en aquel río dos arroyos muy puros. Esta obra se hizo a sus expensas, e inmediatamente cesaron la corrupción y la peste. Los habitantes de Selinunte hicieron grandes fiestas y tributaron a Empédocles los mismos honores que a una divinidad.

Años después, cuando perdió su grupo político unas elecciones y ganó la facción oligarca, Empédocles se exilió en el Peloponeso.

En el 406 a.C. Agrigento rivalizaba en poder con Siracusa y su período de decadencia comienza en ese año, cuando fue saqueada por los cartagineses guiados por Aníbal Magon, después de un asedio de 8 meses. El general cartaginés murió en una plaga que se había declarado durante el asedio de Agrigento.

El filósofo comienza su camino

Aristóteles dice que Empédocles, fue un orador consumado al cual Aristóteles considera, en su diálogo perdido el Sofista, el inventor de la retórica. Los pocos textos de Empédocles que llegaron hasta nuestros días fueron escritos en forma de hexámetros.

Empédocles de Agrigento.

Empédocles dedicó gran interés a la observación de la naturaleza (botánica, zoología y fisiología), por ejemplo en Botánica, se destaca como el primer griego que prestó atención a este apartado, afirmando acertadamente que las plantas fueron los primeros seres que aparecieron sobre la tierra y descubrió que hay plantas masculinas y femeninas. También expuso originales concepciones sobre la evolución de los organismos vivos, la circulación de la sangre, y la sede del pensamiento en el corazón, tesis acogida durante mucho tiempo por la medicina. El sabio desempeñó también un papel muy importante en el desarrollo de la escuela de medicina en la isla de Sicilia y al parecer salvó a la ciudad de Sileno de una plaga.

Heráclides, escribió que la fama como médico o mago de Empédocles comenzó cuando lo llamaron para atender a una mujer enferma. Al llegar a la casa la mujer ya no respiraba, pero el sabio realizó un extraño ritual y le restituyó la vida a la difunta, hecho que se difundió masivamente. También se destacó en astronomía identificando correctamente que el Sol era una inmensa masa de fuego, afirmando que la luna era un disco sólido y que la luz de la Luna procedía del Sol reflejado y que la Tierra era una esfera.

Según la opinión general de sus contemporáneos, Empédocles había sido discípulo de Pitágoras (sería leyendo sus enseñanzas ya que nunca se conocieron, Pitágoras murió en el 507 a.C.).

Lucrecio, después de haber descrito todas las curiosidades de aquella isla, dice que los sicilianos miraban como la mayor gloria de su patria el haber producido un hombre tan eminente. Los sucesos de su vida le habían atraído la admiración general. Algunos creían que era un ser mágico. El sofista Gorgias, que había sido uno de sus principales discípulos, decía que le había ayudado en el ejercicio de aquel arte.

Empédocles demuestra la existencia del aire

Aristóteles escribió que para demostrar la presión del aire como sustancia independiente, Empédocles llevó a cabo su experimento con un artilugio doméstico llamado “clepsidra” la klepsidra.«Kleptis» significa ladrón; «idra», agua: o sea, ladrón de agua, que la gente había estado utilizando durante siglos como cucharón de cocina. Se trata de una esfera de cobre con un cuello abierto y pequeños agujeros en el fondo que se llena de agua al sumergirla. Si se saca del agua con el cuello sin tapar el agua sale por los agujeros formando una pequeña ducha. Pero si se saca correctamente, tapando con el pulgar el cuello, el agua queda retenida dentro de la esfera hasta que uno levanta el dedo. Si uno trata de llenarla con el cuello tapado el agua no entra. Ha de haber una sustancia material que impida el paso del agua. ¿De qué se trata? Empédocles afirmó que sólo podía ser el aire; una cosa que no somos capaces de ver puede ejercer una presión, puede frustrar mi deseo de cerrar el recipiente con agua si dejo el dedo sobre el cuello. Empédocles había descubierto lo invisible. Pensó que el aire tenía que ser materia tan finamente dividida que era imposible verla.

Gracias a su experimentación con ella, Empédocles describe los usos de la clepsidra, que también era utilizada para medir el tiempo una vez graduada en forma de “reloj de agua”. 

“Teoría de los cuatro elementos”

Es uno de los filósofos pre-socráticos que comenzaron a hacerse preguntas abstractas tales como ¿qué es esto que nos rodea? ¿Qué somos en realidad?

Esta doctrina de la evolución y transformación de todos los seres le da pie para la teoría de la metempsícosis: por ley necesaria los seres expían sus delitos a través de una serie de reencarnaciones. Afirma en sus textos que solamente los hombres que logren purificarse podrán escapar por completo del círculo de los nacimientos y volver a morar entre los dioses.

De sus escritos se conservan únicamente Los Políticos, el tratado Sobre la medicina, el Proemio a Apolo, Sobre la naturaleza (sólo se conservan unos 450 versos de los 5.000 de que constaba la obra) y Las Purificaciones (de argumento místico e inspirado en el orfismo). Escribió sus obras en forma de poemas. Su doctrina parece depender en muchos puntos de Parménides, a quien se supone que conoció en un viaje a Elea.

En sus obras Empédocles comienza, como Parménides, estableciendo la necesidad y perennidad del ser. Pero su originalidad consiste en conciliar dicha necesidad con el devenir, con el transcurrir de todo. Intentando responder a esta cuestión, nos habla de cuatro “raíces” (rhicómata) eternas o cuatro elementos esenciales.

En su pensamiento, conocido como la “teoría de los cuatro elementos”, reúne el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito de Efeso, el aire de Anaxímenes de Mileto y la tierra de Jenófanes de Colofón las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la tierra. Estos elementos están sometidos a dos fuerzas, que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo: el Amor, que las une, y el Odio, que las separa. Estamos, por tanto, en la actualidad, en un equilibrio. Esta teoría explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo. El hombre es también un compuesto de los cuatro elementos. La salud consiste en cierto equilibrio entre ellos. El conocimiento es posible porque lo semejante conoce lo semejante: por el fuego conocemos el fuego, por el odio, el odio, por el amor, el amor. Posteriormente Demócrito de Abdera postularía que estos elementos están hechos de átomos.

Para Empédocles, el Amor tiende a unir los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego), como atracción de lo diferente; el Odio actúa como separación de lo semejante. Cuando predomina totalmente el Amor, se genera una pura y perfecta esfera toda ella igual e infinita, que goza de su envolvente soledad. El Odio comienza entonces su obra, deshaciendo toda la armonía hasta la separación completa del caos. De nuevo al Amor interviene para volver a unir lo que el odio ha separado, y así, las dos fuerzas, en sus cíclicas contiendas, dan vida a las diversas manifestaciones del cosmos. 

Según Empédocles no existen el nacimiento ni muerte, y lo que los hombre han calificado con esos nombres no son más que mezclas y disoluciones de determinadas sustancias, que permanecen eternamente iguales e indestructibles, esas sustancias son los cuatro elementos.

Para este filósofo el pensamiento, que en el hombre reside fundamentalmente en la sangre que circunda el corazón, es, como todas las cosas, una combinación de los cuatro elementos.

La muerte del filósofo

Diógenes Laercio, un importante historiador griego, citando a Aristóteles y a Heráclides sostiene que Empédocles murió a la edad de sesenta años. Las narraciones acerca de su muerte alrededor del 435 a.C. revelan que muchos de sus contemporáneos le creían un dios, y Empédocles con su sabiduría sostuvo este papel hasta el fin de sus días, y quiso terminarlos de un modo que pareciese prodigioso.

Después de haber curado a una mujer de Agrigento, que estaba ya abandonada por los médicos, y próxima a exhalar el último suspiro, preparó un sacrificio solemne y convidó a más de ochenta personas. Para hacerles creer que había desaparecido, cuando se acabó el banquete y los convidados fueron a descansar y dormitar debajo de los árboles, Empédocles habría desaparecido lanzándose por el cráter del Etna para tener un final digno de una divinidad. Un tiempo después, hubo una erupción del Etna que arrojó con gran fuerza piedras por el cráter y fue descubierta una de sus sandalias, que eran de bronce, de cuyo metal el filósofo solía llevar el calzado.

Timeo (c.356-c.260), sostiene que nunca regresó a Sicilia sino que murió en algún lugar del Peloponeso.

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  1. Alfredo Lindemann dice:

    Orale esta informacion es tan completa, agradesco mucho este aporte me ayudo demasiado y adquiri nuevos conocimientos, realmente es tan claro que se me grabo casi todo, muchas gracias!

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