EUGENIO SIRAGUSA, EL AMIGO DE LOS EXTRATERRESTRES

Este siciliano nacido en Catania, jamás pensó que a los 33 años se convertiría en uno de los contactados más famosos del mundo. Viajó por todo el mundo y fue recibido por el papa Paulo VI, el Cardenal Sin, de Manila, el Presidente Eisenhower, y el presidente francés Charles De Gaulle, entre otras autoridades políticas y religiosas. Murió a los 87 años quedando registrado como uno de los contactados de más renombre de los años 60’ y 70’.

Por Alberto Seoane, exclusivo para El Siciliano. 

Su primer contacto con los objetos voladores no identificados sucedió el día que cumplía 33 años, el 25 de marzo de 1952, pasadas las cinco de la madrugada. Siragusa caminaba por una plaza de la ciudad de Catania para dirigirse al trabajo. Mientras llegaba a la parada del autobús, vio, un pequeño objeto luminoso que del mar se acercaba a gran velocidad. Tenía una forma similar a la de un sombrero de sacerdote y hacía un movimiento particular de expansión y contracción, una especie de sístole y diástole. Siragusa quedó aterrorizado porque rápidamente pensó en el lanzamiento de un artefacto nuclear. A pesar de que la luz se acercó, el miedo disminuyó, hasta desaparecer del todo cuando un rayo luminoso salió del objeto y lo bañó en su luz.

En aquel momento, no solo se desvaneció el temor, sino que una sensación de paz y amor nunca antes probada lo invadió completamente. Así como había llegado el objeto se fue, rapidísimo con el mismo movimiento de sístole y diástole, desapareciendo a lo lejos como si fuera «el puntito de los viejos televisores cuando se apagan». Desde aquel momento Eugenio Siragusa no era más el mismo hombre. Continuó su trayecto hacia la parada del autobús, pero se sentía completamente trastornado. Se movía lentamente, no lograba controlar los movimientos de su cuerpo como si en su interior vivieran personalidades diversas. Descendió del autobús, completamente absorto en sus pensamientos y profundamente desconcertado, tanto que el conductor que lo acompañaba al trabajo desde hacía más de veinte años, aún recuerda la cara de Eugenio Siragusa aquel 25 de marzo. Trastornado, decide volver a casa.

Algo de la vida de Siragusa

Eugenio Siragusa en 1969.

Eugenio Siragusa nació en Catania, Italia el 25 de marzo de 1919 en una familia de clase media. A la edad de dieciséis años se alistó en la Marina Militar como submarinista, y durante la Segunda Guerra Mundial recibió tres cruces de guerra al valor y certificaciones de «conducta ejemplar y valerosa». Empleado en la oficina de impuestos de Catania, se casó con Rosaria Mirabella, con la cual tiene dos hijos, Francesco y Liberto. Siragusa vivía en Nicolosi, Sicilia, donde reside desde el 1977, con su segunda mujer, Miguela Lecha, de nacionalidad española que conoció en una conferencia y el hijo de ambos, nacido en 1979, Eli Paolo.

En el año 1951, imprevistamente, empieza a escribir largos tratados de filosofía cósmica, conceptos totalmente fuera de su preparación cultural elemental. Se encuentra de hecho estudiando y aprendiendo lo que escribe él mismo, como si toda aquella sabiduría se originara en lo profundo de su ser, desconocido sin embargo por él mismo.

Desde el día del avistamiento del ovni, el 25 de marzo de 1952, su vida cambió radicalmente, aunque siguió trabajando como había hecho siempre en la oficina de impuestos hasta que en 1972 se jubiló. Desde 1952 a 1962 recibe telepáticamente mensajes y escribe volúmenes enteros de enseñanzas de cada género; sobre el origen de nuestro planeta y sobre la creación del hombre, sobre la ley de la reencarnación, sobre la existencia de civilizaciones de otros mundos, sobre el misterio de la redención de Cristo, sobre la presencia en el planeta de grandes maestros espirituales, de seres extraterrestres que nos vigilan siempre de cerca.

Siragusa nunca había tenido predisposición ni práctica alguna de dibujo, pero comenzó a sentir la necesidad de dibujar y diseñar mapas de más de seis metros de largo, con la forma y posición de los continentes tal como estaban hace decenas de miles de años.

Aparecen los extraterrestres

El 30 de abril de 1962 empieza para Eugenio Siragusa la misión pública. En aquel día tuvo de hecho el primer contacto directo con estos seres provenientes de otros mundos. Se encontraba en su casa cuando sintió una llamada interior, se asomó a la ventana y observó uno de estos objetos sobrevolar el volcán Etna. Subió en su Fiat 600 y emprendió la fuerte subida que lo llevó a la altura de 1370 metros sobre el monte Sona-Manfré, cráter apagado en la ladera del volcán. Dejó el coche y empezó a caminar, ya oscurecía pero no le importó. Cuando alcanzó un cuarto de la subida, cerca de una encina, vio dos seres con trajes luminosos, de casi dos metros de altura; la emoción lo paralizó, pero como la primera vez, recibió un rayo de luz verde que lo tranquilizó totalmente. Los dos seres brillaban bajo los rayos de la luna llena. Sus ojos eran grandes y la piel del rostro era muy clara, casi transparente, con cabellos cayendo sobre sus hombros. Uno era rubio y el otro moreno, llevaban muñequeras y tobilleras brillantes que parecían de oro. Tenían un cinturón luminoso en la cintura y unas placas extrañas en el pecho. Sus nombres eran Ashtar Sheran e Itacar, eran seres solares, es decir, que habitaban en los astros y eran aquellos que lo habían preparado en estos diez largos años para confiarle una misión. Le revelaron además de ser aquellos que hacía dos mil años habían acompañado a Jesús Cristo en su venida a la Tierra.

Le dieron un mensaje para revelar a las autoridades, Siragusa envió por telegrama dicho mensaje a todos los Jefes de Estado y científicos que investigaban la energía nuclear. El texto del mensaje, en sus párrafos fundamentales, decía lo siguiente: “…Con desagrado debemos advertiros necesariamente sobre el peligro de vuestros experimentos nucleares. Nos duele afirmar que nada se podrá hacer para evitar que vuestro mundo sufra un duro golpe de naturaleza desastrosa y mortal. Si queréis que vuestro planeta no se convierta en el cuerpo doliente de un lejano tiempo, debéis abandonar de un modo definitivo y para siempre vuestros deletéreos experimentos nucleares. Hemos sido encargados para vigilar vuestro destino, porque tenemos confianza en vuestro porvenir. Estad completamente seguros de que si tenéis la fuerza y el coraje para realizar una sólida unión entre todos los habitantes de la Tierra y lleváis a cabo la completa destrucción de los armamentos nucleares, que ahora más que nunca os hacen orgullosamente dañinos y morbosamente agresivos, todo será posible…”.

Siragusa, sostenido por un grupo de amigos, da vida al «Centro Studi Fratellanza Cosmica» (Centro de Estudio de la Fraternidad Cósmica), e inició su obra de divulgación. El distintivo creado en aquellos mismos días representaba dos manos que se estrechaban, un disco volante y la inscripción: “Desde el cielo a la Tierra”, que se convirtió en el título del Boletín que utilizaba internacionalmente el centro como medio de comunicación entre todos sus miembros. Siempre gratuito.

Muchas otras veces más Siragusa admitió que se encontró a estos seres. Narra, en particular, cuando fue llevado a bordo de un medio volante junto a un contactado de Bolonia, el mecánico Luciano Galli, ya fallecido. Era en 1969, se encontraba en Ragalna, cerca de Nicolosi, cuando tuvo este contacto, durante el cual es conducido hacia una gigantesca plataforma espacial, invisible para la tecnología terrestre que recorre la órbita entre la Luna y Venus. Los extraterrestres la llaman “Luna Negra” y es según las palabras de Siragusa “una auténtica ciudad volante, una ciudad maravillosa, una ciudad de ensueño. Nosotros no hemos construido ninguna igual, ni en los filmes de ciencia ficción”.

Admitió que en su vida tuvo 19 encuentros frente a frente con supuestos seres extraterrestres, entre ellos los más conocidos son: Ashtar Sheran, Ithacar, Adoniesis, Woodok y Link, todos ellos miembros de la Confederación Interestelar, criaturas de una gran longevidad, algunos pueden llegar a vivir miles de años. También afirmó tener miles de contactos por vía telepática con ellos.

Después de una serie de conferencias en Italia, en 1972 dan inicio a los numerosos viajes de Eugenio Siragusa en todo el mundo. En 1975 recorrió América Latina, España, Holanda, Francia, Alemania, Canadá y Suiza. En varios países se organizan grupos de seguidores, el Centro Studi Fratellanza Cósmica llegó a tener más de veinte delegaciones esparcidas por todo el mundo, tres de ellas en España, el más conocido es la Asociación Adonai, en Navarra. Por todas partes se empieza a hablar de su experiencia, se calculó en más de 50.000 las personas vinculadas de un modo directo a sus enseñanzas. Eugenio Siragusa alcanzó mucha aceptación tanto de la parte de autoridades políticas como religiosas. Entre otros, se cita a Paulo VI, el Cardenal Sin de Manila, el Presidente Eisenhower, y el presidente francés Charles De Gaulle.

Eugenio Siragusa es perseguido

En la mañana del 23 de noviembre de 1978, la policía judicial de Catania arrestó a Eugenio Siragusa con gravísimas acusaciones: violencia carnal, secuestro, abuso de la actividad médica y estafa. La denuncia fue hecha por dos estrechos colaboradores norteamericanos de Siragusa, Kelly y Leslie Hooker. Siragusa es trasladado en la cárcel de Plaza Lanza y encerrado en la celda número 5. La mayor parte de las acusaciones decaen en fase de instrucción, permaneciendo solo la imputación por estafa. También de esta acusación, Siragusa es completamente absuelto con fórmula plena el 5 de abril de 1982, porque el hecho no subsistía.

De hecho, durante la injusta prisión de Eugenio Siragusa, desde el noviembre de 1978 hasta marzo 1979 y meses sucesivos, se registró una de las más grandes olas de avistamientos OVNI en la historia. Más de 20.000 avistamientos, la mayor parte denunciados por policías, carabinieri o funcionarios de las fuerzas del orden. Muchos dijeron que era una prueba tangible del contacto de Eugenio Siragusa con los seres extraterrestres, los cuales con estas demostraciones sostenían su inocencia.

Al respecto, desde la cárcel judicial de Catania, Siragusa envió un escrito el 12 de diciembre de 1978 donde hablaba del “injusto y diabólico complot contra mi persona y contra mi obra sensibilizadora de la realidad de los OVNI y de su profundo significado moral, social, científico y religioso”. Y finaliza diciendo: “El tiempo es el más galán de los hombres y quién vivirá verá. Yo ya lo he visto y por ello este temporal sufrimiento me pesa poco aunque si el epílogo debiese ser mi partida, mi retorno, premio de una dura aunque fecunda fatiga llevada a una humanidad sufriente mantenida ciega y sorda por quién ha tenido el interés que así permanezca”. Será de hecho absuelto y su caso judicial es archivado definitivamente. La Corte Suprema italiana en su fallo final, escribió algo así como «inocente por falta de hecho delictivo», lo habían acusado falsamente de un delito inexistente.

El polémico contactado se retira

Siragusa desde que manifestó sus experiencias suscitó polémicas. La prensa, así como todo el mundo ufológico, no ha logrado nunca demostrar con alguna prueba la no autenticidad de sus «contactos», pero el 17 de agosto de 1978, cierra el Centro Studi Fratellanza Cosmica.

En setiembre de 1992, delante de los representantes de todos los grupos esparcidos por el mundo que han seguido su obra, ante las cámaras de diferentes órganos de prensa sobre todo internacional, puso de manifiesto su retiro oficial de la parte pública de su misión, en obediencia a lo que le habían comunicado los extraterrestres.

En 1998, Siragusa difundió a través de sus más estrechos colaboradores y en las páginas de Internet lo siguiente: «Está bien que se sepa, una vez para siempre, que no formo más parte de ningún grupo cultural y de ninguna asociación científica de la tierra. Los días que me quedan por vivir en este mundo, permanecen ligados a los amigos que quiero y amo fraternalmente. Con Devoción. Eugenio Siragusa. Nicolosi, 21 de noviembre 1998».

Algunos mensajes y profecías de Siragusa

En el transcurso de más de cuarenta años de obra, Eugenio Siragusa escribió cerca de tres mil mensajes que abrazan cada esfera de la filosofía y de la vida práctica. En los escritos de Siragusa estos seres sugieren a los sabios terrestres, la utilización de energías limpias como la solar y cada recurso natural que no ponga en peligro el equilibrio del planeta. También que el planeta Tierra es un ser vivo, que como cada cosa viva obra y procede a las situaciones circundantes, por lo tanto, los ingenios nucleares hechos explotar en su interior y todos los tipos de contaminación, del aire, tierra y agua, son causas que antes o después tendrán un efecto. Los terremotos, las inundaciones, los trastornos climáticos, los huracanes, no son otra cosa que el resultado de los graves desequilibrios debidos a la falta total de responsabilidad hacia el ambiente y hacia las generaciones futuras.

«Ciencia sin conciencia» es en un cierto sentido el lema intermitente en cada mensaje que se refiere a científicos y médicos que obran concentrándose solo en el efecto inmediato de su comportamiento sin buscar la solución de los problemas desde el origen, a la Causa. Por este motivo, son violentas las condenas contra quién aborta sin saber que la pequeña célula generada representa en sí la vida y quién extrae y transplanta los órganos sin saber que el donante está todavía vivo y que cada uno de los elementos de nuestro cuerpo experimenta y acumula informaciones necesarias acorde a su evolución. Los mensajes consideran el intachable derecho a la vida, tan bastardeado en la actualidad.

Cuando sucedió la crisis de los misiles nucleares en Cuba, todos hablaban de la posibilidad de una tercera guerra mundial. Siragusa, en octubre de 1962 difundió un nuevo mensaje de los Hermanos Cósmicos, afirmando que no tendría entonces lugar semejante conflicto. Algún tiempo después, la crisis de Cuba se resolvió positivamente y las bases de misiles rusos en la isla fueron desmanteladas. Un año después, el 5 de agosto de 1963, Kennedy y Kruschev firmaban el tratado de “No proliferación de armas nucleares”.

Siragusa afirmó que en uno de los viajes fue llevado al interior de nuestro satélite, la Luna y afirmó: “La Luna está habitada desde hace 175.000 años. Los miembros de la Confederación Interestelar pusieron allí su base bajo la corteza lunar”. También le dijeron los extraterrestres que la Tierra tuvo con anterioridad otros dos satélites, y cayeron sobre la Tierra por la fuerza de la gravedad. La primera luna cayó en el continente  de Mu y la segunda destruyó la Atlántida.

Respecto al origen de la humanidad, le explicaron lo siguiente: “Las inmensas naves espaciales aterrizaron en extensas y verdes llanuras de la Tierra. Miles de islas voladoras se posaron por grupos, en varios puntos del planeta. Sus Jefes Guías eran cuatro, y cada uno de ellos representaba la voluntad colectiva de las cuatro razas: la blanca, la negra, la amarilla y la roja”. Cada una se estableció en un continente, por ende, la humanidad actual es descendiente de todos esos inmigrantes del espacio.

Los extraterrestres también tienen bases en nuestro planeta según el siguiente mensaje transmitido por Siragusa: “Nosotros, extraterrestres, tenemos bases permanentes en todos los continentes del planeta. Poseemos bases de apoyo y de operación en los océanos y en el espacio externo, comprendido vuestro satélite Luna. Controlamos el Sistema Solar desde hace remotísimo tiempo y hemos venido constantemente sobre la Tierra en los períodos atlantídeo, lemuriano, egipcio y en los momentos críticos de vuestra historia evolutiva. Nuestra permanencia sobre vuestro planeta se ha prolongado por largo tiempo. Ahora estamos nuevamente presentes, porque se halla próxima la edificación de la renovación y el cumplimiento de todo aquello que ha sido dicho, escrito y transmitido a la posteridad por Aquél que los hombres crucificaron. Intentamos con todos los medios poneros en trance de arrepentimiento y volveros conscientes de la verdad. Pero, con vivo pesar constatamos el escepticismo y la incapacidad para la aceptación de los valores universales de la verdad del tiempo de todos los tiempos. Vosotros, terrestres, ignoráis la verdadera naturaleza de Dios. Nosotros conocemos su verdadera, divina y eterna naturaleza viviente e interpretamos con reverencia y devoción su ley inmutable. Vosotros, terrestres, rehuís su ley, anteponiéndole las vuestras. Vosotros, terrestres, sabéis muy bien que el mal intenta decisivamente provocar vuestra completa autodestrucción, pero debéis saber también lo que ha sido dicho y escrito. El tiempo del cumplimiento divino ha venido. Quien tenga oídos, que oiga.”

El 27 de agosto de 2006, a los 87 años, murió en Nicolosi, este siciliano fuera de lo común, Eugenio Siragusa, uno de los contactados más famosos de los años 60’ y 70’.

Si el ciberlector desea ver y oír a Eugenio Siragusa contando su experiencia, haga clic aquí y se sorprenderá con un documental de 16 minutos.

Los libros escritos

Han sido numerosas las obras publicadas sobre la experiencia de Eugenio Siragusa, en particular aquellas redactadas por Victorino Del Pozo y distribuidas en España y en Iberoamérica, que fueron best-seller. Siragusa siempre ha rechazado los derechos de autor. Casi todas las publicaciones que se citan a continuación fueron traducidas a muchos idiomas.

Trilogía de Victorino Del Pozo: Siragusa: mensajero de los extraterrestres, Madrid, 1977, edic. Barath.

Siragusa: el anunciador, Madrid, 1979, edic. Barath, y Verdad y persecución de Siracusa, Madrid 1984, edic. Barath.

Orazio Valenti, Maria Antonietta De Muro Los gigantes del Cielo, 1984 edic. Nedi.

Filippo y Giorgio Bongiovanni El contactado, 1989 edic. Giannoni Editore.

Orazio Valenti Humanidad ¿Adónde vas?, 1993 Franchellucci Editore.

Orazio Valenti El águila de oro, 1998.

 

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