TONY SIRACUSA, EL DETECTIVE SICILIANO (4ª Parte)

HOY: “UN DETECTIVE EN EL KINDER”

  CUARTA PARTE

Maxi, el fiel asistente de Tony Siracusa, tenía razón. Hacían ya diez minutos desde que habían llegado al lugar del hecho y aún no tenían ninguna pista. Treinta segundos más y seguramente tendrían encima a los de Asuntos internos, pero Tony no se iba a dar por vencido. Recordaba el caso del cantante y compositor uruguayo Jaime Ross.

Había sido devorado por el feroz Hannibal Lecter. Solo Tony se había percatado del motivo de tal crimen. Lecter, harto ya de ingerir siempre lo mismo, tenía ganas de comer a Ross.

Pero ahora sentía que algo se le estaba escapando de las manos, uno de los niños se acercó y le devolvió su libreta que yacía sobre el piso. De pronto algo se disparó como un misil balístico intercontinental Minuteman III en el cerebro de Siracusa.

¿Cómo no se había dado cuenta?, tomó a la señorita Elizabeth por las solapas del delantal a la vez que la increpaba -¿dónde está el mayordomo, dónde está el mayordomo?

-¡No tenemos!, ¡no tenemos!- se defendía la seño desesperadamente.

-Vamos, ¿me ves cara de tonto?- esputó Tony en el rostro de la muchacha hubo un silencio.

-Está bien- dijo Tony – cambiaré la última pregunta, pero se detuvo. No se le ocurría nada, pero ya era tarde, la seño Elizabeth se le escurría hacia el suelo como una bolsa de alimento para canes –otra vez- dijo el niño que le había alcanzado la libreta a Siracusa- yo no la levanto.

-¿Dónde está, no la veo?-preguntó Maxi.

-Se desvaneció- contestó Tony algo alterado -pronto, comunícate con la central y que te den ayuda-.

Maxi no dudó un momento en acatar la orden -Atención, central, tengo una herida -No se me ponga romántico justo ahora, oficial -Digo que tengo una herida en el suelo -Ud. Quiere decir una grieta -Por favor, central, clave tres…. clave tres…

-A ver, espere… toc, toc, toc, uno… toc, toc, toc, dos… no tengo más clavos, oficial.

-La situación es desesperante… necesito apoyo -Pollo no vino hoy -Apoyo, ayuda -Emergencia médica.

-Eso.

-Ah, está buena la serie esa, a veces la veo, pero a la hora de la cena me da un poquito de asco.

Elizabeth, había sido una verdadera aventurera. Recorriendo los más hermosos lugares del mundo decidió establecerse en el Congo Africano. Lugar al que quiso mucho, pero durante sus ocho años de estadía, nunca visitó un boliche bailable porque decía que estaba lleno de negros.

Signada por la tragedia, había sufrido un doble revés. En el mismo momento en que había perdido a sus padres, también  quedó huérfana. Cuando las hermanas del Convento “Cualquiera es Piola”, la recibieron no sabían cómo llamarla. Fue Sor Presata la hermana que tuvo la idea. Tomarían una hoja de árbol y la lanzarían en el medio del jardín. Si la hoja caía cerca de una rosa, se llamaría Sor Rosa, si lo hacía cerca de una mariposa sería Sor mariposa. Podría llamarse así Sor Margarita, Sor Clavel, Sor Azucena. Así se hizo. La hoja se lanzó al aire… y cayó sobre un hongo…

                                                                                          CONTINÚA EN LA 5ª PARTE

Alejandro Marcelo Guarino 

 

Categoria: AMPLIA-MENTE

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